¿Y tú me lo preguntas? Música eres tú.

Quiero empezar reconociendo que hay muchas ocasiones en la vida en las que la ignorancia es toda una ventaja, me temo. Yo, que estaba debatiéndome entre el romanticismo y dejarme llevar por los caminos más sinuosos del modernismo e impresionismo, no adivinaríais lo que he descubierto ahora… ¡La música clásica! Sí, y nada más y nada menos que el original y desconocido Mozart. Ni en mil años se me hubiera ocurrido… La responsable se escondía en una lista de reproducción ofrecida por Craig Wright en un estupendo y sencillo curso de Coursera que hice hace poco sobre música clásica. En esta lista de youtube, que se centraba en la época clásica, de repente aparece una mujer peculiar. Primero, superficialmente, parece peculiar por su aspecto. Es como si… Meryl Streep se hubiera comido a Ryuichi Sakamoto. Y ¿quién aparecería? Mitsuko Uchida. La peculiaridad de su aspecto se acrecienta cuando empieza la música. La aparente fragilidad se convierte en flexibilidad para dejar que la música pase a través de ella. No toca. No dirige. Ella es música. Su dirección e interpretación de este concierto de Mozart para piano y orquesta en Re menor K.466 es sencillamente sublime. Su dialogo con la concertino, con toda la orquesta, hace que todos realicen una interpretación maravillosa de esta pieza.

En esta interpretación de Mitsuko Uchida y la Camerata de Salzburgo, las cadenzas que toca Uchida son las compuestas por Beethoven. Como nos dice la wikipedia, “Una cadenza es el momento dentro del concierto en el que la orquesta interrumpe el toque de los instrumentos, dejando al solista un tiempo libre que puede ser improvisado, aunque normalmente ya están escritas de antemano. Puede ser que para un mismo concierto haya varias cadenzas. Esto ocurre normalmente al final del primer movimiento, aunque puede ocurrir en cualquier momento del concierto.” Mozart no necesitaba escribir las suyas. Y así se aseguraba que no le copiara nadie. Posteriores interpretes de su obra, como Beethoven o  Brahms, sí que dejaron escritas cadenzas para esta obra, y son las de Beethoven las que Uchida interpreta.

Este concierto de Mozart está fechado en Viena el 10 de febrero de 1785. Es un claro ejemplo de los conciertos densos y potentes con los que el compositor dió más contenido a esta forma musical. La pieza en su tonalidad menor es tremendamente enérgica, turbulenta e inspiradora. Y creo que Uchida extrae de ella todas sus virtudes para que todos podamos disfrutarla.

Por si alguien ha aguantado hasta ahora la curiosidad de saber algo más sobre esta intérprete  diré que se encuentra de gira, pero me temo que no pisará nuestro país próximamente, ni zonas europeas aledañas en fin de semana, una pena. Su trayectoria es más que reconocida. En estos momento se encuentra colaborando con la Mahler Chamber Orchestra, dirigiendo desde el piano, como la hemos visto en el anterior vídeo, como hacía Mozart. “Al servicio de la música”, según sus propias palabras. Convirtiéndose en música.

Si alguien estaba pensando que me estoy yendo por las ramas como en alguna otra ocasión y que esto va de violonchelos, que sepa que le tengo preparado un dueto especial. Para mantener la premisa del blog añado esta pieza de Schubert interpretada por Yo-Yo Ma y nuestra querida Uchida. Siempre está bien que alguien nos recuerde como no ha de colocarse el violonchelo. A ver quién le corrige…

Anuncios

Vampiros gótico siniestros

Hace ya un tiempo estaba revisando una obra maestra del cine gótico siniestro cuando una melodía llamó mi atención más que el resto de las ocasiones que la había visto, no sé cuántas, unas cuantas. La melodía encajaba perfectamente en al ambiente romántico de las varias escenas en las que la melodía resuena. Ya se sabe, los vampiros duran unos pocos años. Y eso les permite conocerse a principios del siglo XVIII, formar un trío a mediados, montar una obra a finales y rematar los últimos compases en los años 80. Qué envidia, así si que da tiempo a ensayar.

La película, El ansia de Tony Scott, comienza con el grupo Bauhaus cantando “Bela Lugosi’s Death”. Toda una declaración de intenciones.

Pues sí, si habéis visto el vídeo efectivamente son Catherine Deneuve y David Bowie. Y aún queda nada más y nada menos que Susan Sarandon por aparecer. No voy a contar la película, que creo que merece la pena ver. Sólo contar que los dos primeros protagonistas se conocen mucho tiempo antes de la primera escena en la discoteca, unos cientos de años antes. Y juntos comienzan a interpretar el trío para piano en mi bemol mayor, Opus 100, de Schubert. Concretamente el segundo movimiento, andante con moto. Qué maravillosa melodía y en especial, el sobresaliente sonido del violonchelo.

Schubert nació en Viena en el 1797, y vivió durante 32 años. Se le considera el último gran compositor del estilo clásico de la Viena de Hayden, Mozart y Beethoven, y el precursor del lirismo y la subjetividad del romanticismo. Como le ha ocurrido a tantos otros artistas, su trabajo no tuvo gran reconocimiento durante su vida, y por más que intentó sobresalir en el género dramático (entre otras cosas para conseguir el reconocimiento social y económico que le premitiera convencer de su valía al padre de alguien) dónde sí consiguió un gran éxito fue en la composición de lieder, breves composiciones para voz y piano que se consideran precursoras de la música moderna. A pesar de tener que contar siempre con la generosidad de sus amigos, de su delicada salud y de su corta vida, fue muy prolífico, no sólo en la composición de lieder si no también en ópera, sinfonías, obras para piano, de cámara y otras formas musicales.

El tema que nos ocupa fue una de las últimas composiciones de Schubert, fechada en 1827. Esta interpretación del Trio Clonice me gusta especialmente. Cómo lo viven, cómo se mueven, el lirismo los atraviesa. Minuto 15:51 para este segundo movimiento.

Ojalá David Bowie hubiera visto este vídeo antes de actuar, quizá su interpretación como violonchelista hubiera sido un poquito menos patética. Pero bueno, es un vampiro, tiene tiempo de mejorar. O no…

 

wikipedia  biografías y vidas

 

¿Acaso soy moderna?

Las fiestas de fin de año tuve la suerte de disfrutar de unas (según yo merecidas) vacaciones en las que pude saborear el oxímoron de disfrutar en familia. Las mañanas desocupadas donde no puedes hacer lo que sueles hacer y no te apetece hacer lo que te dicen que hagas, dejan tiempo para encender la televisión y que aparezca sorprendentemente la poca programación de música clásica que queda en la televisión (aunque podríamos decir de música en general, o de cultura en general). Conciertos de la 2, Orquesta de Radio Televisión Española. Veo un joven director (sí, joven, porque según va una cumpliendo años la edad de joven se extiende curiosamente) entregándose en su labor de manera que a mi me pareció tremendamente profesional, viviéndolo como si hubiera nacido sólo para hacer eso, como deberíamos hacer todo en la vida.
Lo poco entrenado que tengo el oído me decía que esto era algo fuera de las etiquetas que hasta ahora había creado en el blog. Por un lado pensaba -Qué raro- por otro lado -Cómo mola-. Al tempo de las gotas de sudor del director se sucedían unas notas ordenadas de forma nueva, diferente, rara, pensé -esto tiene que ser moderno-. La curiosidad que me guía hacia lo que no entiendo (y la casualidad de que no se me asignara ninguna labor doméstica) me permitió ver el concierto hasta el final. Entonces aparece un título en la pantalla, se desvela el misterio: Sinfonía nº2 en Re mayor Opus 43, Jean Sibelius. El director (subdirector de la ORTE), Javier Corcuera.

Minuto 36:55

 

Ponerme a realizar una breve biografía sobre este autor se me hace bastante ridículo comparado con el trabajo descomunal desarrollado por David Revilla en el blog http://sibeliusencastellano.blogspot.com.es No dejéis de visitarlo.
Pero bueno, para los que no deseen realizar un estudio demasiado pormenorizado diré que Sibelius nació en Hämmelinna, Finlandia en 1865, momento en que el actual país pertenecía al Imperio Ruso. Aunque su familia era de origen sueco se le educó como un buen finés. Tras terminar la escuela superior comenzó a estudiar derecho, pero lo dejó para dedicarse al completo a sus estudios de música. Estudió por diversas ciudades europeas, es Berlín entre 1889 y 1890 y en Viena de 1890 a 1891. En 1982 contrae matrimonio con Aino Järnefelt, con la que tuvo seis hijos. Tuvo una relación cercana con la bebida, de la que Aino intentaba separarle trasladando el hogar familiar una residencia en un bosque junto a un lago, Ainola. El entorno inspiraría al autor durante toda su carrera.
Sibelius tuvo grandes detractores, como mi por otro lado admirado Theodor Adorno (magnífico libro el de Marta Tafalla: Theodor W. Adorno. Una filosofía de la memoria) que le consideraba un compositor amateur. Pero otros grandes compositores coetáneos como Béla Bartók lo situaba entre los grandes de la época. Sin duda ambos tenían gran interés por el folklore y la relación de la música con su entorno y sus gentes.
De una forma u otra, Sibelius dio una vuelta de tuerca a los sonidos que admiraba, convirtiendo su estilo en algo diferente.

Que sí, que esto va de chelos. Y Sibelius escribió, según nos informan en el siguiente vídeo, este Tema y variaciones para chelo en 1887 para su debut en Estados Unidos. Comparte con el vídeo anterior la pasión que el intérprete, Brinton Averil, pone en ella. Además evidentemente del compositor.

 

Resumiendo, no tengo muy claro si esto es moderno, si yo lo soy, o si en absoluto. Lo que sí parece es algo menos etiquetable, algo diferente y más difícil de escuchar. Y para quienes nos gustan los retos eso es toda una invitación.

Espero que os guste.